PARTE 2: EL SECRETO QUE MI FAMILIA NUNCA ESPERÓ

El abogado dejó el teléfono lentamente sobre la mesa.

Durante unos segundos no dijo nada.

Solo me observó.

Como si intentara decidir cómo entregarme una noticia capaz de cambiarlo todo.

—Emily —dijo finalmente—, ¿estás segura de que quieres conocer toda la verdad?

Fruncí el ceño.

—Por eso estoy aquí.

Abrió el expediente que tenía delante y giró la pantalla de su computadora hacia mí.

—La investigación preliminar encontró algo extraño.

Me acerqué con las muletas apoyadas contra la silla.

En la pantalla había registros bancarios.

Transferencias.

Empresas.

Nombres.

Y una