Un doloroso camino marcado por la insensibilidad familiar
Durante cuatro largos años, mi esposo Thomas y yo intentamos con todas nuestras fuerzas formar una familia. El proceso estuvo lleno de inyecciones constantes, tratamientos médicos exhaustivos, dos ciclos fallidos de fecundación in vitro y una profunda desilusión que nos desgastaba poco a poco. El golpe definitivo llegó cuando un especialista me confirmó que llevar un embarazo a término era prácticamente imposible para mí.
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Aceptar aquella realidad me obligó a tomar distancia de