PARTE 2: ESTA VEZ, LAS CONDICIONES ERAN MÍAS

Margaret recuperó la voz antes que su hijo.

—¿Es de Julian?

La miré.

—Buenos días a ti también.

Julian dio un paso hacia mí kara.

—Mamá, déjanos hablar.

Casi me reí.

Dos años de matrimonio y había tenido que aparecer una ecografía para que aprendiera aquella frase.

Margaret extendió la mano.

—Déjame ver las fechas.

Retrocedí.

—Es mi información médica.

—Si llevas a mi nieto…

—Estoy saliendo de una consulta. No voy a discutir contigo en un pasillo.

Julian miró a su madre.

—Te espero abajo.

Ella abrió la boca.