PARTE 1
—¡Mamá… me duele mucho la panza! —alcanzó a decir Camila antes de perder el conocimiento sobre el piso del baño.
Eran casi las dos de la madrugada cuando Daniela escuchó el golpe.
Corrió descalza por el pasillo y encontró la puerta bloqueada por el cuerpo de su hija de nueve años. Mauricio, su esposo, salió de la recámara todavía medio dormido. Teresa, la madre de él, apareció detrás.
—No empujen de golpe. Está tirada junto a la puerta —ordenó Teresa—. Mauricio, llama a una ambulancia. Diles que perdió