“¡Están despedidas por desobedecer mis órdenes y salvar a un don nadie!”, gritaba el jefe del hospital furioso al descubrir que me había arriesgado a hacer una transfusión directa con mi propia sangre para salvar a un anciano sin papeles al que él había condenado a morir, sin saber que ese abuelo era el padre del hombre más poderoso de la ciudad, quien llegó minutos después con una carpeta de documentos legales para destruir al médico y pedirme matrimonio.

PARTE 1

“A veces, la persona con la que duermes es la misma que te dejaría arder viva con tal de no perder un solo peso”. Esa es la dura verdad que aprendí de la peor manera. Mi nombre es Valeria, y hasta hace un par de años, mi vida parecía el típico sueño de la clase media mexicana: era maestra de biología en una preparatoria reconocida, mis alumnos me adoraban, y estaba casada con Alejandro, el subdirector del plantel. Para el mundo exterior, éramos la pareja perfecta. Para mí,