Estaba regando las flores cuando una enorme pitón birmana, de unos dos metros y medio de largo, se arrastró por nuestro jardín y desapareció debajo del cobertizo. Pero no fue la serpiente en sí la que más nos asustó. Era la enorme hinchazón en el medio de su cuerpo. Y cuando finalmente pudimos sacar la pitón y hacerle una radiografía, todo quedó claro: efectivamente había algo muy grande dentro.
El día había comenzado de una manera completamente normal.
Estaba regando las flores frente a nuestra casa, en las afueras de