PARTE 2: EL PRECIO DE SU TRAICIÓN

Nathan dejó su bolígrafo sobre el escritorio.

—Claire, necesito que me digas exactamente qué empresa te dejó tu abuelo.

Lo miré tranquilamente.

—Westbridge Capital Partners.

Su expresión cambió.

—¿La firma que controla inversiones por más de dos mil millones de dólares?

Asentí.

—Tengo el veintiocho por ciento.

Nathan permaneció inmóvil.

Después se inclinó hacia delante.

—Claire, ¿sabes quién es uno de los mayores deudores de Westbridge?

Sonreí sin alegría.

—Prescott Global.

Durante tres años, Aaron había presumido de haber conseguido financiación de uno de los fondos privados más exclusivos del