PARTE 2
Tomás llevó a Eugenio de regreso al auto. Allí le mostró fotografías de Rodrigo reuniéndose con un hombre investigado por lesiones y extorsión, una transferencia de un millón de pesos a una empresa fantasma y una grabación tomada tres días antes en el estacionamiento de una plaza comercial. La voz de Rodrigo se escuchaba con claridad: —Después de la boda esperamos tres meses. El señor Barrera come los martes y jueves en San Pedro. Los viernes vuelve de su quinta cerca de las diez. Tiene que parecer un
El día de la boda de mi hija, nuestro chofer me obligó a acostarme en el asiento trasero y me cubrió con una manta. “No diga nada, solo escuche”, susurró. Minutos después oí al novio hablar de tres meses, una deuda de 40 millones y un accidente preparado para mí. No salí del auto: encendí la grabadora y esperé la ceremonia.