La amante de mi marido me envió un vi-de-o desde la cama para presumirme lo feliz que él era con ella.
Yo acababa de terminar de cambiarle el pañal a su madre, pa-ra-lizada desde hacía dos años.
Diez minutos después, saqué a mi suegra en su silla de ruedas, la dejé frente a la parada de autobús más concurrida del vecindario y le mandé a mi esposo un video.
Con una sola frase:
—A tu madre la cuidé yo durante dos años. Desde hoy, que la cuide la mujer que