le canceló el acceso al edificio.
Los pagos pendientes quedaron en suspenso.
El depósito de la boda no era reembolsable, pero todos los contratos estaban a mi nombre.
Así que le indiqué al hotel que donara la comida de la recepción que no se había consumido a dos refugios locales.
Entonces tomé otra decisión que Daniel jamás esperó.
Les dije al personal del hotel que no hacía falta que inventaran una historia sobre por qué se había cancelado la boda.
Si los invitados preguntaban, simplemente podían decir:
“La novia canceló