confundiendo un problema matrimonial con la empresa.
—Fuiste tú quien usó dinero de la empresa para convertir un problema matrimonial en gasto corporativo.
Me alejé y entré al salón.
Durante la cena no anuncié ninguna destitución. Tampoco podía hacerlo sola, y lo sabía.
Ese era precisamente el error de Julián: creer que el poder consistía en dar órdenes delante de otros.
El poder real también tenía reglas.
A las 11:36 regresé al hotel donde había decidido pasar la noche. Abrí los documentos que Verónica me había enviado.
Había algo