dinero.
Los 22 millones de pesos respaldados por mi casa eran el oxígeno que necesitaba para sobrevivir.
A las 9:12 entré al salón acompañada por Daniela.
Llevaba un traje azul marino, el cabello recogido y una carpeta negra bajo el brazo.
No parecía una esposa que acababa de descubrir una infidelidad.
Parecía lo que había sido durante 18 años.
Una auditora.
Óscar estaba frente a una pantalla enorme hablando de expansión.
Paula grababa con su teléfono.
Beatriz conversaba con varios invitados.
Y Mauricio estaba junto al escenario.
Lo vi