mis cuentas?
—Somos familia.
Sonreí sin alegría.
—¿También eras mi familia cuando cobrabas por esconder a Renata Ibarra?
Mauricio cerró los ojos.
Paula se congeló.
Beatriz giró hacia su hijo.
—¿Quién es Renata?
Nadie respondió.
Saqué una tercera hoja.
—Durante 14 meses, Mauricio gastó más de 2 millones 300 mil pesos en hoteles, viajes, joyería y restaurantes vinculados con Renata Ibarra.
Beatriz miró a Paula.
—Tú sabías.
—Mamá…
—¿Tú sabías?
Paula bajó la mirada.
Ese silencio fue suficiente.
Y ahí ocurrió algo que yo jamás habría podido planear.
Se destruyeron