Mi esposo me regaló un viaje a París. 20 minutos después regresé a escondidas y me oculté en el baño. Entonces lo escuché brindar con su familia: —Cuando vuelva, su casa y su dinero serán nuestros. Seguí grabando… hasta que mencionaron a otra mujer.

mis cuentas?

—Somos familia.

Sonreí sin alegría.

—¿También eras mi familia cuando cobrabas por esconder a Renata Ibarra?

Mauricio cerró los ojos.

Paula se congeló.

Beatriz giró hacia su hijo.

—¿Quién es Renata?

Nadie respondió.

Saqué una tercera hoja.

—Durante 14 meses, Mauricio gastó más de 2 millones 300 mil pesos en hoteles, viajes, joyería y restaurantes vinculados con Renata Ibarra.

Beatriz miró a Paula.

—Tú sabías.

—Mamá…

—¿Tú sabías?

Paula bajó la mirada.

Ese silencio fue suficiente.

Y ahí ocurrió algo que yo jamás habría podido planear.

Se destruyeron