quitármela mientras creía que yo estaba cruzando el Atlántico.
Beatriz se acercó.
Ya no tenía aquella expresión orgullosa que escuché en mi sala.
—Lucía, piénsalo bien. Si esto continúa, Óscar puede perder la empresa. Paula puede perder su casa.
La miré durante varios segundos.
—El sábado estabas brindando porque yo podía perder la mía.
No respondió.
Mauricio empezó a llorar.
Nunca lo había visto llorar de esa forma.
—Yo iba a devolverlo.
—Llevabas más de 2 años sacando dinero.
—Lo hice por mi hermana.
—¿También llevabas a Renata a Los