vivíamos en Coyoacán había pertenecido a mi abuela. Ella me la dejó cuando murió, 4 años antes de que yo conociera a Mauricio.
No tenía hipoteca.
Nunca estuvo a nombre de él.
Y eso, sin que yo lo supiera, se había convertido en el mayor problema de su familia.
Salí con mi maleta poco después de las 8 de la mañana.
El chofer de la aplicación ya había abierto la cajuela cuando escuché que alguien me llamaba desde la banqueta de enfrente.
—Lucía.
Era Elena, mi vecina.
Tenía 67 años,