El juez le pidió elegir entre su mamá sin dinero y su papá millonario, pero el niño levantó un celular viejo y dejó al juzgado sin respirar

no solo quería quitarle a sus hijos.

Quería borrar su historia.

Su raíz.

Su dignidad.

Todo lo que no oliera a dinero.

El juez cerró la libreta lentamente.

—Señor Armenta, a partir de este momento se ordenan medidas de protección inmediatas para la señora Rivas y los menores.

Ricardo palideció.

—Su Señoría, no puede destruir mi reputación por un pleito familiar.

El juez lo miró sin pestañear.

—Usted confundió dinero con poder. Y poder con permiso para dañar.

La resolución cayó como martillo.

Custodia total provisional para Marisol.

Visitas suspendidas.