estaba pasando por un mal momento. Me pidió que te cuidara una noche para poder verlo y hablar las cosas. —Hizo una pausa—. Nunca regresó. Él también desapareció esa noche. Siempre supuse que se habían escapado juntos.
—¡Intenté regresar! —gritó Liza.
¿Quién decía la verdad?
Entonces una voz se alzó desde las gradas. —Yo los recuerdo.
Todos se voltearon. Una de las maestras más antiguas de la escuela bajaba los escalones hacia nosotros.
—Tú te graduaste aquí hace 18 años con una bebé en los brazos —señaló a papá. Luego