expliqué la llamada.
La aventura.
La presión para dejar mi trabajo.
Y finalmente le mostré la transferencia.
–No firmaste –dijo.
–No.
–Bien.
Me explicó qué podía proteger legalmente, qué no debía tocar sin asesoría y cómo asegurar que los bienes conjuntos no fueran vaciados mientras resolvíamos nuestra situación.
Ese mismo día pedí al banco que cualquier movimiento importante requiriera las 2 autorizaciones correspondientes.
Mauricio podía intentar mover el dinero.
Pero ya no podía hacerlo sin que yo lo supiera.
Después empecé a mirar detalles que antes había ignorado.
Cargos de