Mi esposo olvidó colgar la llamada y escuché algo que nunca debí oír. No lo enfrenté. Durante 6 días fingí que todo estaba bien. Pero en nuestra cena de aniversario, cuando saqué una carpeta negra, dejó de sonreír.

extraño.

No fue rabia.

Fue claridad.

Mauricio empezó a hablar rápidamente.

Dijo que se había sentido atrapado.

Que el embarazo había cambiado nuestra relación.

Que yo estaba concentrada en la bebé.

Que Fernanda lo escuchaba.

Que la empresa no era lo que parecía.

Que los 680,000 pesos iban a ser devueltos.

Que nunca habría dejado a Renata desprotegida.

Entonces dijo algo que terminó de confirmar quién era.

–Seguramente ahora vas a intentar quitarme a mi hija.

Me acerqué un poco.

–No.

Pareció confundido.

–Renata no es un arma.

La