Y aunque la verdad dolió más de lo que jamás habría imaginado, también llegó antes de que firmara aquel documento.
Antes de que dejara mi trabajo.
Antes de que 680,000 pesos desaparecieran.
Antes de que él pudiera decidir mi futuro por mí.
No celebré haber descubierto una infidelidad.
Celebré haberme encontrado a mí misma antes de desaparecer por completo.