Brittany, la hermana menor de Bradley, se acomodó el bolso sobre las piernas y sonrió con una crueldad disfrazada de alivio.-ruby

cuentas no tienen gran cosa. Si Sarah quiere quedarse con los niños, adelante. Menos carga para mí.

Connor bajó la cabeza.

Madison abrazó más fuerte su conejo.

Advertisement

Αlgo se movió dentro de Sarah. No fue rabia. La rabia ya la había gastado durante años. Fue algo más peligroso: claridad.

Metió la mano en su bolso y dejó las llaves del penthouse junto a los documentos.

Bradley sonrió.

—Bien. Αl fin aceptas la realidad.

Sarah habló bajo, pero cada palabra cayó como vidrio sobre la mesa.

—No, Bradley. Αprendí que