concluyentes, sino señales que pueden invitar a una conversación más profunda.En este punto, la forma de abordar el tema resulta determinante. Plantear inquietudes desde la honestidad emocional, expresando cómo uno se siente en lugar de lanzar acusaciones, suele generar mejores resultados. Frases centradas en la experiencia personal, como “me siento confundido” o “percibo cierta distancia”, abren la puerta a un intercambio más constructivo.
Los especialistas también advierten sobre los riesgos de la desconfianza constante. Mantener un estado permanente de sospecha puede deteriorar el vínculo incluso en ausencia de problemas