39 años después, encontraron un autobús escolar enterrado… pero lo que había dentro dejó a todos sin palabras kara

una propiedad privada.

Y algo llamó especialmente su atención.

El propietario había vendido la tierra pocos meses después de la desaparición.

Los investigadores también descubrieron que algunas personas habían informado de movimientos extraños en aquella zona durante los días posteriores a la desaparición.

Pero nunca se había encontrado una prueba suficiente para relacionar aquellos hechos con los niños.

Ahora, con el autobús finalmente localizado, esas antiguas declaraciones adquirieron un nuevo significado.

La policía comenzó a entrevistar nuevamente a los testigos que todavía estaban vivos.

Uno de ellos, un hombre que