inversores recibieron una notificación anoche.
Su corazón se aceleró.
—¿De quién?
La respuesta llegó lentamente.
—De Grace.
Ethan apretó el teléfono.
—¿Qué decía?
El director financiero respiró profundamente.
—Que durante años usted administró una compañía construida con la confianza de su familia.
Pausa.
—Y que ahora la administración volverá a manos de quienes nunca dejaron de ser los verdaderos propietarios.
Ethan cerró los ojos.
Porque finalmente entendió.

La mujer que había ignorado durante años nunca había sido débil.
Solo había estado esperando.
Y mientras él estaba ocupado creyendo que había