la necesidad absoluta de mantener una disciplina férrea con las tomas diarias. Sus argumentos se apoyaban en prestigiosos informes y en el uso de recursos farmacéuticos avanzados para justificar los elevados honorarios médicos privados.
Cada encuentro servía para reforzar la idea de que cualquier desviación en el plan terapéutico podría desencadenar un desenlace fatal inmediato, blindando así sus decisiones frente a cualquier cuestionamiento externo.
La manipulación de los análisis clínicos esperados
Detrás de la fachada de excelencia profesional, los resultados de laboratorio presentados a la familia eran sutilmente alterados para