regaló flores sin motivo, pero yo pensaba que era un hombre serio, trabajador, de casa.
Nos costó años tener un hijo. Segurosmédicos
Consultas en hospitales privados, estudios, tratamientos, lágrimas escondidas en el baño, silencios largos en el coche de regreso. Cada prueba negativa me rompía un poco más. Cuando por fin el doctor me dijo que estaba embarazada, no lloré de felicidad. Lloré de miedo. Sentí que Dios me estaba prestando algo que podía quitarme en cualquier momento.
Pero nació Emiliano.
Y para mí, todo el dolor valió la pena.