personas seguían observándonos.
Entonces un murmullo comenzó cerca de la entrada.
Las enormes puertas del salón se abrieron.
Entraron 4 hombres vestidos con trajes oscuros.
No parecían invitados.
Dos se quedaron cerca de las puertas.
Otro revisó discretamente el salón.
El cuarto habló por un auricular.
La gente comenzó a voltearse.
Nicolás dejó de sonreír.
Su padre, Ernesto Alcázar, se puso de pie.
Luego entró Santiago.
Traje azul oscuro.
Camisa blanca.
Sin corbata.
Había viajado durante horas y aun así caminaba como si aquel hotel le perteneciera.
Vi a Ernesto