En la boda de casi 5 millones de pesos de mi hermana, mi padre derramó una copa de vino tinto sobre mi vestido frente a casi 300 invitados y dijo: “Mírate. Siempre encuentras una forma de avergonzarnos”. Mi madre se rio. Mi hermana también. Todos esperaban que saliera corriendo a llorar. En cambio, saqué mi teléfono e hice una sola llamada. Minutos después, 4 hombres de traje oscuro entraron al salón y se colocaron junto a las puertas. Mi padre todavía sonreía… hasta que vio quién caminaba detrás de ellos.

sudar.

“Podemos corregir esto.”

“Eso tendrá que decidirlo otro inversionista.”

Renata empezó a llorar.

“Nicolás, dime que esto no significa lo que creo.”

Él no respondió.

Mi madre se acercó a mí.

Por primera vez en toda la noche su expresión había cambiado.

Ya no había desprecio.

Había miedo.

“Valeria.”

No contesté.

“¿Por qué nunca nos contaste quién era Santiago?”

“Porque no quería que lo supieran.”

“Pero somos tu familia.”

Casi me reí.

“Hace 10 minutos papá me llamó fracasada delante de casi 300 personas.”

“Estaba tomado.”

“Y tú te