se acercó.
Su cara quedó completamente visible.
Sacó la tarjeta de memoria.
La grabación terminó.
Nadie habló.
Uno de los fiscales se quitó lentamente los lentes.
Sarah tenía lágrimas en los ojos.
-No solo sabía que era inocente.
Miró la pantalla negra.
-La construyó como culpable.
A las 8:41, Sarah presentó ante la Corte de Apelaciones Criminales de Texas una solicitud de emergencia acompañada por una declaración jurada de los Rangers, fotografías de la evidencia y un informe preliminar del laboratorio.
Mientras tanto, otro equipo comenzó a revisar los