se levantó.
—Eso puede haber salido de cualquier computadora.
—Tienes razón.
Saqué la memoria USB.
—Por eso traje los correos.
Raúl caminó hacia mí.
Estaba temblando.
—Yo recibí la orden de preparar ese documento.
Esteban golpeó la mesa.
—Piensa bien lo que estás haciendo.
Raúl lo miró.
—Llevo 11 años haciéndolo.
Luego señaló a Miranda.
—Ella me envió la firma escaneada de Natalia.
Miranda se puso de pie.
—¡Mentiroso!
Raúl levantó su teléfono.
—Tengo tus mensajes.
La cara de Miranda cambió.
Esteban se acercó a Gabriel.
—Esto es una pelea