El millonario regresó 2 días antes de su viaje y siguió a su esposa sin avisarle… entonces descubrió que ella compraba comida con los últimos billetes que tenía, entraba por la puerta del servicio y dormía en un cuarto pequeño mientras su madre ocupaba la casa como si fuera suyakara.

lo que debía.

Renata explotó.

—¡Tú empezaste todo! Tú dijiste que si Mariana se iba, Santiago volvería a pensar con claridad.

—Yo quería salvar a mi hijo.

—Y yo quería salvarme de mis deudas.

La frase cayó sobre la mesa.

Mi madre la miró horrorizada.Revisa Artículos Maternidad

—¿Qué hiciste?

Renata comenzó a temblar.

—Solo averigüé cuánto valía la casa.

—Fuiste a notarías.

—Necesitaba opciones.

—¡No tenías derecho!

Mariana levantó una mano.

—Basta.Busca Propiedades Exclusivas

Yo iba a hablar.

Ella me miró.

—Santiago, por favor.

Entendí.

Cerré la boca.