eran más importantes.Revisa Artículos Maternidad
Pero había construido una vida en la que todos sabían que interrumpirme parecía prohibido.
—También fue culpa mía —continuó Mariana—. Callé porque quería evitar una guerra. Y mientras intentaba conservar la paz, terminé perdiendo espacio hasta en mi propia casa.
Mi madre cruzó los brazos.
—Nunca quise hacerte daño. Solo vi cómo alejabas a mi hijo de su familia.
Mariana negó lentamente.
—Santiago no es una propiedad familiar.
Mi madre apretó los labios.
—Todo lo que tienes existe gracias a él.Busca Propiedades Exclusivas