Durante todo el vuelo, mi exmarido multimillonario se burló de mí porque creía que había terminado sola y sin nada. Al aterrizar, 3 niñas salieron de un Bentley, corrieron hacia mí gritando: —¡Mamá! Entonces él contó sus edades… y dejó de respirar.

memoria finalmente empezaba a alcanzarlo.

—La dirección de Santa Fe…

—Era una clínica privada.

—Las citas de los jueves…

—Eran controles.

—El mensaje que decía que no debía decírselo a nadie todavía…

—Porque todavía no habíamos superado las primeras semanas críticas.

Mauricio retrocedió medio paso.

—Dios mío.

—No.

Negué lentamente.

—No metas a Dios en una decisión que tomaste tú.

Las niñas nos observaban en silencio.

Bajé el tono.

—Intenté mostrarte la carpeta.

—Lo sé.

—La tiraste.

—Renata…

—Te dije que estaba embarazada.

Mauricio se llevó una mano al rostro.

—