años permití que alguien más se llevara el crédito porque pensé que matrimonio significaba compartir.
Miré a Desmond.
—No volveré a cometer ese error.
Tomé las manos de mis hijos.
—Eso es todo.
—Ahora él y yo tenemos asuntos comerciales que discutir en privado.
Y me fui.
No necesitaba aplausos.
Ya tenía la compañía.
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PARTE 12: DOS DÍAS DESPUÉS
Desmond apareció en la oficina de Rebeca.
Parecía diez años mayor.
Se sentó.
—¿Qué vas a hacer?
—¿Con qué?
—Con la empresa.
—Dirigirla.
—¿Me vas a echar?
Negué.
—Tienes dos opciones.
—