PARTE 2: LA CASA QUE NUNCA PERDIÓ MI NOMBRE KARA

quitártela, no luches por demostrarles nada. Lucha porque tú y nuestro bebé tienen derecho a estar aquí.”

No pude seguir leyendo durante unos segundos.

Lucas había muerto.

Pero seguía cuidándome.

Incluso desde donde estuviera.

Entonces escuché la voz de Charles.

—Eso no cambia nada.

Levanté la vista.

Él seguía intentando mantener su arrogancia.

—Soy tu padre.

Lo miré.

Y por primera vez en mi vida, esa frase no me dio miedo.

—No.

Mi voz salió tranquila.

—Eras mi padre cuando me protegías.

—Cuando me cuidabas.

—Cuando me tratabas como una