haber sido la última provocación.
Pero no fue lo que terminó de destruir a Peyton.
Fue Craig.
Ella lo miró directamente.
—¿Vas a decir algo?
Craig soltó el aire.
Parecía incómodo.
Pero no parecía indignado.
—Ya sabes cómo es mi mamá.
Peyton esperó.
—No te lo tomes personal.
Y en ese instante comprendió que llevaba tres años esperando algo que quizá nunca iba a llegar.
No necesitaba que Craig peleara con su madre.
No necesitaba que gritara.
Ni siquiera necesitaba que la hiciera elegir entre él y su familia.
Solo