La última voluntad de mi esposa fue que buscara a mi primer amor, y lo que descubrí me quebró por dentro kara

es tu madre biológica. Y yo soy tu padre biológico.

Me miró sin entender.

—¿De qué me estás hablando?

—Lee las cartas.

Para cuando llegó a la segunda, le temblaban las manos.

—¿Mamá lo sabía?

—Sí.

Rebecca se enjugó los ojos.

—¿Estaba tratando de protegerme?

—Al principio, quizá. Pero con el tiempo creo que también se protegía a ella misma.

—¿Ella me quería?

—Cada día de su vida.

Rebecca se quedó un momento en silencio.

—¿Anna sabe de mí?

—Sabe todo.

—¿Quiere conocerme?

—Más que a nada.

Tragó saliva.

—Quiero