qué se refería.
Pero comprendí que aquel discurso no era solo sobre mí.
Era sobre nosotros.
Era sobre toda nuestra historia.
Cuando terminó, agradeció a sus maestros.
Agradeció a sus hermanas.
Y finalmente dijo:
—Gracias, papá… por demostrarnos todos los días que el amor no se abandona.
Todo el auditorio se puso de pie para aplaudir.
Y mientras todos celebraban…
sentí que algo dentro de mí cambiaba.
Después de dieciocho años…
la rabia finalmente empezó a desaparecer.
🇲🇽 México – Box 4
Después de la ceremonia, todo se volvió un borrón de