La lección que nadie esperaba kara

autoridades también investigaron las presiones ejercidas sobre otros propietarios.

Mónica confesó su participación y devolvió todo lo que había ganado con la fruta.

Yo no olvidé lo que hizo.

Pero tampoco quería que el resto de su vida quedara definido por un solo error.

Le dije que tendría que reparar el daño y afrontar las consecuencias legales.

Y lo hizo.

La primavera siguiente, plantamos nuevos árboles.

No fue fácil.

Había perdido gran parte de la cosecha que Daniel había preparado durante años.

Pero los árboles empezaron a florecer nuevamente.

Una