cuando Emma bajó las escaleras sosteniendo un viejo conejo de peluche que Luke le había regalado años atrás, demostrando que jamás lo había olvidado. En cuanto vio a su hermano, Emma corrió directamente hacia sus brazos, dando comienzo a un emotivo reencuentro que marcaría el inicio de la reconstrucción de su relación, separados durante tanto tiempo.
Durante los meses siguientes, ambas familias colaboraron para organizar visitas frecuentes, llamadas y fines de semana juntos, permitiendo que los hermanos recuperaran su vínculo sin sentir que tenían que competir por el cariño de