estás o para sentarse unos minutos a tu lado.

Desde entonces intento hacer precisamente eso con quienes atraviesan momentos difíciles, porque ahora sé que un pequeño gesto puede significar muchísimo para alguien que se siente solo. La vida cambia muy rápido, y a veces las experiencias más duras son las que terminan enseñándonos las lecciones más valiosas.