lo que Daniela no sabía.
O quizá David sí lo sabía y por eso habían esperado a que yo estuviera fuera.
El taxi se detuvo frente al lugar donde iba a pasar aquella noche. Pagué, saqué la maleta y subí lentamente.
No lloré.
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Todavía no.
Abrí el mensaje de Daniela otra vez.
Había algo más debajo de la primera
frase.
«David dijo que si no lo hacíamos, perderíamos todo. Yo pensé que tú habías aceptado.»
Me quedé mirando la pantalla.
Todo.
Era la misma palabra que había utilizado él