mesa de los postres, al otro lado del salón.
Cuando estuvieron lo bastante lejos para no oírnos, le di a Gavin mi respuesta definitiva.
—Porque tus números no respaldan la maravillosa historia que llevas tiempo contando a los inversores.
El poco color que le quedaba desapareció de su cara.
—No sé de qué estás hablando.
—Entonces tu equipo jurídico podrá explicártelo con todo detalle.
—Nora, por favor —murmuró.
—Esta noche no, Gavin.
Me di la vuelta.
Se detuvo justo antes de intentar agarrarme del brazo delante de todo el mundo.