—¿Qué significa esto, Beatrice?
Frunció el ceño con irritación.
—No te hagas la tonta, Camilla. La propiedad del restaurante pasará a Lucas para que pueda encargarse de las decisiones importantes del negocio. Tú simplemente seguirás trabajando aquí, en la cocina.
Varias de sus amigas asintieron.
—Un hombre puede hacer crecer un negocio mucho más rápido —comentó una de ellas con suficiencia.
Beatrice sonrió satisfecha.
—Exactamente. Camilla cocina, Lucas dirige y así toda la familia queda bien atendida.
Sentí que algo dentro de mí se cerraba para siempre.
Durante años aquellas