el otro, como si todo un universo estuviera tomando forma dentro de mí. Mi cuerpo se hacía más pesado cada día, y mi respiración trabajaba, pero cada movimiento era un mensaje de amor.
El miedo a apegarse y la fuerza de una madre
La sorpresa en la sala de partos: un milagro médico que emocionó al mundo.
Durante muchos meses, evité elegir nombres para mis hijos por nacer. Era una defensa racional contra un ancestral
Temor: Temía que apegarme a cada uno de ellos individualmente haría que cualquier eventual duelo