—Nos ayudó a salir de Connecticut.
—Entonces esa foto…
—Fue tomada poco antes.
Sebastian miró a la niña Natalie entre sus padres.
Su madre tenía una mano sobre el hombro de la pequeña.
Ahora lo veía.
Protección.
No casualidad.
—¿Qué pasó después?
—Vivimos en Vermont.
—Mi madre murió cuando yo tenía veintidós.
—Y Katherine?
—Seguimos escribiéndonos.
—Hasta que enfermó.
Sebastian sintió rabia.
—¿Por qué no me dijo nada antes de morir?
—Quería.
—Entonces?
—Tu padre había dejado disposiciones testamentarias complicadas.
—Ella temía que si aparecía mi identidad antes de resolverlas,