hombre llamado Daniel Brooks.
Eso era verdad.
El padre de Mia no tenía relación con los Cross.
Se había marchado durante el embarazo.
No era un secreto mafioso.
No era un heredero perdido.
Solo un hombre que no quiso asumir paternidad.
Sebastian se enfureció cuando supo.
—Dónde está?
—No.
—Solo pregunté.
—Con esa cara no estás preguntando.
—No voy a hacer nada.
—Sebastian.
—Legal.
—Tampoco necesito que lo demandes por deporte.
Eso era importante.
La historia no giraba hacia otro misterio de paternidad.
Natalie ya tenía suficientes secretos familiares.
Daniel