sus víctimas».
La advertencia final de la jueza transmitía una gravedad inconfundible: «Su madre ha dado el paso extraordinario de pedir a este tribunal que le haga rendir cuentas, pues reconoce que seguir protegiéndole de las consecuencias acabará por destruirle. Si no aprovecha esta oportunidad de rehabilitación, si considera esta sentencia como algo distinto a una última oportunidad para convertirse en una persona decente, se enfrentará a cargos como adulto por cualquier conducta delictiva futura».
El golpe del mazo resonó en la sala silenciosa con un tono definitivo.
Las consecuencias