sabías que existía yo.
Eso lo silenció.
—Cinco años, Ethan.
Mi voz ya no era tan estable.
—Estuvimos casados cinco años y, después de firmar, jamás preguntaste cómo estaba.
—Pensé que querías distancia.
—Y yo pensé que querías una vida con Vanessa.
—No era…
Se detuvo.
—¿Qué?
—No era tan simple.
Sonreí tristemente.
—Para mí sí lo fue.
Ethan caminó hasta un banco.
Se sentó.
Nunca lo había visto de aquella manera.
Durante nuestro matrimonio siempre parecía saber qué hacer.
Qué comprar.
Qué resolver.
Qué decisión tomar.
Ahora estaba perdido.
—¿