Ethan apoyó las manos en la barandilla.
—Sí.
La respuesta fue inmediata.
—Entonces ¿por qué?
—Porque era un idiota.
—Eso es insuficiente.
—Lo sé.
Se quedó mirando la ciudad.
—Cuando te conocí, Vanessa llevaba años siendo la persona que yo pensaba que había perdido.
Me casé contigo diciendo que estaba listo para algo nuevo.
No lo estaba.
—Gracias.
—Déjame terminar.
Respiró.
—Después de casarnos empecé a quererte.
De verdad.
Y eso me aterrorizó más de lo que debería admitir.
—¿Por qué?
—Porque contigo tenía cosas que podía perder.
Una casa.